¿Por qué nos apasionan las series de Netflix?
Os tengo que confesar que además de ser psicóloga tengo una pasión muy grande para el cine, tan grande que cursé un Máster en Crítica Cinematográfica y tengo una discreta experiencia en asistir a festivales y escribir reseñas. Espero que os interese mi punto de vista como psicóloga en Barcelona sobre Netflix y la psicología.
Empecemos con un pequeño ejercicio hechos por una serie de preguntas que, si queréis, podéis responder en casa.
Piensa en dos o tres series o películas de Netflix (o HBO,o lo que sea) significativas para ti
- Tienen algo en común entre ellas?
- Cómo resumirías el argumento principal en una línea?
- Cómo es el protagonista?
- Cual de los papeles te representa más?
- Cambiarías el final? Cómo?
Ahora piensa en tu vida:
- Qué título tendría si fuera una serie o película de Netflix?
- Cual serían los personajes principales?
- Describe una escena clave de la película de tu vida
- Cuál sería el final?
- Cambiarías algo?
Estas preguntas son una guía accesible para todo el mundo para reconocer lo que nos impacta a nivel psicológico en las películas o series, y para saber de qué manera ello nos habla de nuestra propia vida.
Es un ejercicio que a veces he dado a mis pacientes para que lo hagan en casa, y luego lo comentamos juntos durante la sesión de psicoterapia.
No se trata de ningún diagnóstico o tratamiento, es simplemente una forma de conocernos mejor a través de metáforas, en este caso, cinematográficas.
Después de haber respondido a estas preguntas, vamos a explorar un poco la teoría acerca de la psicología en las series y en el cine en general.
Los fenómenos más significativos que ocurren a nivel psicológico a la hora de ver una película o una serie son dos:
1- La identificación
La identificación es el mecanismo del “cómo si”
Por medio de la identificación nos reconocemos en el otro, es bastante más que sentir empatía, aún si a veces podemos confundir empatía e identificación.
Eso ocurre cuando las vivencias o las emociones de otra u otras personas nos resultan tan cercanas y similares a las nuestras que nos podemos ver reflejados en el otro desde adentro.
Tal vez nos pase de tener esta sensación con los amigos cercanos, por ejemplo, cuando un amigo nos cuenta que ha tenido una entrevista de trabajo muy estresante y, al escuchar su narración, nos entra un poco de agitación y temblor frío. Esto ocurre cuando nos hemos identificado con su miedo porque este se parece de alguna manera a temores que nosotros experimentamos con respecto a, por ejemplo, las entrevistas de trabajo o, más genéricamente, el hecho de ser juzgado por un Otro en posición de superioridad.
El mismo fenómeno de la identificación se puede dar con emociones positivas, por ejemplo si un familiar nos envía un vídeo antes de salir de viaje a un destino que también nos atrae mucho. Puede que nos identifiquemos con su entusiasmo y alegría a la hora de hacer la maleta y escoger el itinerario y que nos sintamos alegres casi como si fuéramos a ir nosotros también.
Otro ejemplo del mecanismo de identificación sería el concepto de “vergüenza ajena”.
2- La proyección
La proyección es el mecanismo de “ esta es cosa tuya”
Es un proceso muy relacionado a lo anterior, pero podríamos decir que funciona a la inversa. En el mecanismo de proyección, atribuimos características nuestras al otro , como si fueran suyas.
Se trata de un mecanismo de defensa en el que, en lugar de hacernos responsables de nuestras emociones o nuestros pensamientos, se los atribuimos a otra persona.
Es decir, por ejemplo, que interpretamos la reacción de otra persona como un enfado cuando finalmente somos nosotros a estar enfadados.
En el caso de las series o del cine, el mecanismo de proyección nos permite experimentar emocionalmente con nuestras emociones a través de la vivencia del otro, en este caso el actor que vemos en la pantalla. Esto se comprende por ejemplo viendo cómo, en un grupo de amigos, cada uno puede interpretar las intenciones del protagonista de la serie en cuestión de distintas maneras, por ejemplo, atribuir sus acciones a cuestiones amorosas, o de dinero, o de envidia….Las atribuciones que cada uno hará tendrá que ver con sus propias emociones en relación a lo que el protagonista hace. Sobre él o ella, estará proyectando sus propias motivaciones.
3- Series o cine?
Durante un cierto tiempo me costó aceptar sin prejuicios la magnitud del fenómeno de las series y la manera en la que ha revolucionado nuestra forma de disfrutar de las producciones cinematográficas. De hecho, hoy en día, es cierto que muchas personas optan por la comodidad y el ahorro, y, en lugar de ir al cine, se quedan en casa mirando sus series favoritas.
Creo que nada podrá sustituir la experiencia de ver una película en una sala de cine, tanto por las características del entorno como por la dimensión colectiva que cobra este fenómeno cultural.
Algunos psicoanalistas decían que ir al cine es como soñar con los ojos despiertos.
El visionado de una película es entonces una experiencia que se sitúa entre lo consciente y el inconsciente.
El hecho de que la experiencia en una sala de cine se parezca a la actividad onírica está facilitada por las características de la sala de un cine, como por ejemplo la oscuridad, las dimensiones de la pantalla y la duración de la cinta.
Pero es cierto que las series producidas en los últimos años por plataformas como Netflix, HBO o Movistar, tienen una calidad altísima y un alto impacto en nuestra psique.
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