Empecé a apasionarme a la psicología mucho antes de conocer el significado profundo de esa palabra.
Desde siempre he sentido mucho interés en conocer la vida interior de otras personas, observar las distintas personalidades y adentrarme en las formas de ver, pensar y actuar de los demás.
Observar y reflexionar acerca del género humano han sido desde siempre unas de mis actividades favoritas.Cuando me enteré de que existía una profesión que tenía como objetivo principal conocer a los demás en profundidad y ayudarles a superar las dificultades de la vida ya llevaba, sin saberlo, mucho tiempo apasionada por esa profesión.
Así que tomar la decisión de dedicarme a la psicología fue fácil.
Desde el principio tuve claro que se trataría de un largo camino hasta llegar a ser psicóloga, pero esto no me preocupaba, porque tenía la sensación de que iba a disfrutar mucho durante el viaje que haría de mí una psicóloga y psicoterapeuta con base en Barcelona.
Dije que decidir ser psicóloga fue fácil.Al contrario, el camino para llegar a realmente ser psicóloga y dedicarme a ello fue bastante más complicado. Para llegar a ser psicóloga hice una carrera, dos másteres, dos postgrados y muchos seminarios de formación, y seguramente haré muchos más.
A nivel teórico, los enfoques que utilizo son las terapias humanistas, en particular el análisis transaccional y la terapia integrativa de Richard Erskine.
Pero lo verdaderamente complicado no fueron sólo los estudios teóricos, sino también el trabajo de terapia y crecimiento personal que es necesario hacer para poder ayudar a los demás desde una posición más sana posible.
Aquì el detalle de mi formación académica:
Y la formación continuada que seguiré durante toda mi vida profesional…